En el trastorno de identidad disociativo,
antes conocido como trastorno de personalidad múltiple, la persona está
bajo el control de dos identidades distintas de forma alternativa.
Además, la persona no puede recordar información que normalmente
recordaba fácilmente, como los acontecimientos cotidianos, información
personal importante y/o acontecimientos traumáticos o estresantes.
Causas del trastorno de identidad disociativo
El trastornos de identidad disociativo suele aparecer en personas
que sufrieron una tensión emocional abrumadora durante la infancia. En
los Estados Unidos, Canadá y Europa, alrededor del 90% de las personas
con este trastorno han sido víctimas de maltrato grave (físico, sexual o
emocional) o han sido abandonadas durante la infancia.
A medida que se desarrollan, los niños deben aprender a integrar
diversos y complicados tipos de información y experiencias en una única
identidad personal cohesionada y compleja. El abuso sexual y físico que
se produce en la infancia, cuando la identidad personal está en
desarrollo, puede tener efectos duraderos sobre la capacidad de la
persona para construir una identidad única, especialmente cuando los
abusadores son los progenitores o los cuidadores. Sin embargo, si estos
niños en situación de vulnerabilidad son suficientemente protegidos y
contenidos psicológicamente por adultos que verdaderamente se preocupen
por ellos, es menos probable que desarrollen un trastorno de identidad
disociativo.
Síntomas del trastorno de identidad disociativo
El trastorno de identidad disociativo tiene un curso crónico y es
potencialmente incapacitante, aunque muchas personas consiguen tener un
buen nivel de funcionamiento y conducen sus vidas de manera creativa y
productiva.
Existen varios síntomas característicos.
Más de una identidad
Las personas con este trastorno pueden sentirse desconectadas de
algunos aspectos de sí mismos (una enfermedad llamada
despersonalización), como si se estuvieran viendo a sí mismos en una
película o como si estuvieran viendo una persona diferente. De repente
pueden pensar, sentir, decir y hacer cosas que no pueden controlar y que
no parece que les pertenezcan. Las actitudes, opiniones y preferencias
(por ejemplo, en cuanto a comida, ropa o intereses) pueden cambiar
repentinamente para volver a cambiar a continuación.
La persona puede pensar que su cuerpo se nota diferente (por
ejemplo, como el de un niño pequeño o una persona del sexo opuesto) y
que su cuerpo no les pertenece. Pueden referirse a sí mismos en primera
persona del plural (nosotros) o en tercera persona (él, ella, ellos), a
veces sin saber por qué.
Aunque estos síntomas son subjetivos, muchos de ellos pueden ser observados por los demás
Algunas de las personalidades conocen importante información
personal que desconocen las otras personalidades. Algunas personalidades
parecen conocerse e interaccionar entre sí en un complejo mundo
interior. Por ejemplo, la personalidad A puede ser consciente de la
existencia de la personalidad B y saber lo que hace B, como si estuviera
observando el comportamiento de B. La personalidad B puede ser o no ser
consciente de la personalidad A, y lo mismo puede ocurrir con las otras
personalidades. La alternancia entre distintas personalidades y el
desconocimiento de las conductas que provocan suele hacer que la vida de
la persona sea caótica. Como las identidades interactúan entre sí, las
personas afectadas pueden referir que escuchan voces. Las voces pueden
ser conversaciones internas entre las distintas identidades o pueden
dirigirse a la persona directamente, a veces haciendo comentarios sobre
su comportamiento. Varias voces pueden hablar al mismo tiempo,
produciéndose mucha confusión.
Las personas con trastorno de identidad disociativo también
experimentan intrusiones de identidades, voces o recuerdos en sus
actividades cotidianas. Por ejemplo, en el trabajo, una identidad
enojada puede gritar de repente a un compañero de trabajo o a un jefe.
Amnesia
La amnesia puede incluir lo siguiente:
-
Lagunas en la memoria de acontecimientos personales pasados: por ejemplo, la persona puede dejar de recordar ciertos períodos de tiempo durante la infancia o la adolescencia.
-
Fallos en la memoria de los acontecimientos cotidianos actuales y habilidades bien aprendidas: por ejemplo, la persona puede olvidar temporalmente cómo utilizar un ordenador.
-
El descubrimiento de la evidencia de cosas que han hecho pero que no recuerdan haber hecho.
Las personas afectadas pueden tener la sensación de que todo un periodo de tiempo ha quedado en blanco.
Después de un episodio de amnesia, es posible que descubran
objetos en los armarios de su hogar o muestras de escritura a mano que
no pueden explicar o reconocer. También pueden encontrarse en lugares
distintos a los que recuerdan haber estado por última vez y desconocer
cómo y por qué razón están allí. Pueden mostrarse incapaces de recordar
cosas que han hecho o de explicar cambios en su comportamiento. Es
posible que se les diga que dijeron o hicieron cosas que no recuerdan.
Otros síntomas
Las personas con trastorno de identidad disociativo describen a
menudo un conjunto de síntomas que recuerdan a otros que aparecen en
distintos trastornos mentales y en numerosas enfermedades orgánicas. Por
ejemplo, es frecuente que presenten intensos dolores de cabeza y otros
síntomas dolorosos. Padecen diferentes grupos de síntomas en distintos
periodos de tiempo. Algunos de estos síntomas pueden indicar la
existencia de otro trastorno, pero otros pueden reflejar las irrupción
en el presente de experiencias pasadas. Por ejemplo, la tristeza puede
indicar la presencia de una depresión coexistente, pero también reflejar
el hecho de que una de las personalidades esté reviviendo emociones
asociadas a desgracias que acontecieron en el pasado.
Muchas personas con trastorno de identidad disociativo se
deprimen y sufren ansiedad. Son propensas a hacerse daño a sí mismas.
Son frecuentes el abuso de sustancias, los episodios de automutilación y
el comportamiento suicida (pensamientos de suicido e intentos de
llevarlo a cabo); también aparece con frecuencia disfunción sexual. Al
igual que muchas personas con un historial de maltrato, pueden buscar o
mantenerse en situaciones peligrosas y son vulnerables a volver a sufrir
un acontecimiento traumático.
Además de escuchar voces de otras identidades, la persona puede
sufrir otros tipos de alucinaciones (visuales, táctiles, olfativas o del
gusto). Las alucinaciones pueden ocurrir como parte de una imagen
retrospectiva. Por lo tanto, el trastorno de identidad disociativo puede
ser mal diagnosticado como un trastorno psicótico como la esquizofrenia.
Sin embargo, estos síntomas alucinatorios difieren de las alucinaciones
características de los trastornos psicóticos. Las personas con
trastorno de identidad disociativo experimentan estos síntomas como
provenientes de una identidad alternativa, desde el interior de su
cabeza. Las personas con esquizofrenia por lo general piensan que la
fuente es externa, fuera de sí mismos.
A menudo, la persona trata de restar importancia a sus síntomas y al efecto que tienen sobre los demás
Pronóstico
Algunos síntomas pueden aparecer y desaparecer de manera
espontánea, pero el trastorno de identidad disociativo no se resuelve
por sí solo.
El grado de recuperación depende de los síntomas y de las
características personales, así como de la calidad y la duración del
tratamiento que reciben. Por ejemplo, las personas que padecen otros
trastornos mentales graves, que no tienen un buen nivel de
funcionamiento en su vida, o que siguen profundamente apegados a sus
agresores evolucionan peor. Pueden requerir un tratamiento más
prolongado y las posibilidades de éxito terapéutico son menores.
Tratamiento del trastorno de identidad disociativo
-
Psicoterapia
-
A veces la visualización guiada y la hipnosis
El objetivo del tratamiento es habitualmente el de integrar las
distintas personalidades en una única personalidad. Sin embargo esto no
siempre es posible. En las situaciones en que no lo es, el objetivo es
lograr una interacción armoniosa entre las distintas personalidades que
permita un mejor grado de funcionamiento a la persona.
La farmacoterapia puede aliviar algunos síntomas específicos
coexistentes, como la ansiedad o la depresión, pero no tiene efectos
sobre el trastorno en sí.
La psicoterapia suele ser larga, difícil y emocionalmente
dolorosa. Las personas pueden experimentar numerosas crisis emocionales
derivadas de los actos de las distintas identidades y de la
desesperación que puede provocar la evocación de recuerdos traumáticos
durante la terapia. A menudo son necesarios varios periodos de
hospitalización psiquiátrica para ayudar a las personas a atravesar las
etapas más difíciles y para que puedan asimilar los recuerdos
particularmente dolorosos. Durante la hospitalización, a la persona se
le proporciona continuamente apoyo y está monitorizada.
Los puntos clave de la psicoterapia eficaces para el trastorno de identidad disociativo son los siguientes:
-
Proporcionar una manera de estabilizar las emociones intensas
-
Negociar relaciones entre los estados de identidad
-
Superar los recuerdos traumáticos
-
Proteger frente a la victimización adicional
-
Establecer y promover una buena relación entre la persona y el terapeuta
A veces los psicoterapeutas utilizan técnicas
como la hipnosis para ayudar a estas personas a calmarse, a modificar
su perspectiva sobre los acontecimientos y para insensibilizarlas
gradualmente respecto a los efectos de los recuerdos traumáticos, que
son tolerados a veces sólo en pequeñas dosis.




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