SÍNDROME DE LIMA

Síndrome de Lima es el fenómeno en el que los secuestradores generan simpatía por sus cautivos. Fue llamado a raíz del secuestro realizado en la residencia del embajador japonés en Lima, Perú en 1996 por miembros de un grupo terrorista. A los pocos días, los secuestradores liberaron la mayoría de los cautivos, entre ellos los más valiosos, debido a la simpatía que les tomaron; y los que se suponía iban a matar a los rehenes en caso de un asalto no pudieron hacerlo.
 Básicamente el síndrome de Lima es un estado psicológico que es comparable con el síndrome de Estocolmo. En lugar de que el rehén se identifique con su captor, el captor comienza a identificarse y simpatizar con el rehén. Es esencialmente una imagen especular del síndrome de Estocolmo.



¿Por qué ocurre?

Seguramente te hayas preguntado ya: “¿qué razones pueden hacer que un secuestrador sufra el síndrome de Lima?”. Para entender este fenómeno es necesario comprender la vida del secuestrador y qué le pasa por la mente en el momento del secuestro. Es posible que los casos en los que esta condición se haya manifestado, el secuestrador no tenía la intención de lastimar al cautivo.

El secuestrador, por ejemplo, puede haber cometido un acto de secuestro porque está pasando por dificultades económicas. Otra opción es que desarrolle el síndrome de Lima porque no está conforme con el secuestro. Es decir, que forma parte de un grupo de secuestradores que han influido en su decisión por el fenómeno de la presión grupal, aunque no está del todo cómodo ni quiere tratar mal al retenido. También podría ocurrir que el secuestrador sienta atracción físicamente por la víctima.




Cómo se manifiesta el síndrome de Lima?

Sea cual sea el motivo, lo cierto es que el secuestrador trata de manera positiva a la víctima y se preocupa por que su estancia en cautiverio sea lo menos desagradable posible. Muchas veces actúa como si no estuviese limitando la libertad de la otra persona, lo cual hace que la situación parezca formar parte de un delirio.
Algunos de los comportamientos que los secuestradores llevan a cabo para hacer más placentera la estancia de la víctima es, por ejemplo, traer comida muy bien preparada y nutritiva a la habitación del secuestrado o secuestrada, curar sus heridas y, en general, estar muy atentos a sus necesidades e incluso llevar a cabo comportamientos que nada tendrían que ver con un secuestro. El secuestrador desarrolla apego hacia la víctima y se preocupa por su bienestar.



Cuál es el origen del término

 El término síndrome de Lima se acuñó así por un par de sucesos ocurridos en la ciudad peruana de Lima. El primero de ellos tuvo lugar cuando, en esta ciudad, fue ocupada la embajada de Japón en el año 1996 por miembros de un grupo terrorista del llamado Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). Cientos de personas fueron retenidas en el edificio. A los pocos días, los rehenes fueron liberados de uno en uno por simpatía, incluso aquellos considerados como muy valiosos.
Existe otra versión del origen de este síndrome. Resulta que un psiquiatra limeño fue secuestrado por un individuo. El astuto psiquiatra, conocedor síndrome de Estocolmo, aplicó sus conocimientos en psicología para hacer que el secuestrador sintiera lástima por él y lo tratase bien.

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